📚 Preparación
Pre-calentar un sartén (idealmente hondo) a fuego bajo.
Al mismo tiempo ir calentando el agua para la pasta a fuego normal.
Mientras se calienta eso se van picando el tomate en cuadritos normales y el ajo en cuadritos lo más pequeños posibles. La zanahoria y el queso se rallan.
No se olviden de la pasta.
Una vez calentado el sartén se le añade el aceite. Cuando esté caliente se agrega el ajo primero.
Cuando el ajo esté dorado, se le suma el tomate, se tapa y se deja a fuego medio hasta que el tomate suelte su jugo y se desmorone.
En cuanto el tomate esté cocido se le añaden la sal, pimienta y el orégano. Se deja que se integren y luego se le añade el azúcar y el vinagre.
Luego de que ya todo esté integrado hay que añadir la zanahoria rallada y probar para rectificar sabores. No se pasen con la sal, recuerden el queso.
¿Ya la pasta está lista?
Una vez está bien de sabor se apaga, se le añade el queso y se revuelve y se tapa para que el queso se derrita por un par de minutos.
Por último se le echa la pasta al "guiso", se mezcla y comerrrr.